Oliviero Toscani es un fotógrafo y publicista famoso por sus campañas para la marca Benetton, en las que aplica un criterio artístico provocador basado en temas polémicos (sexo, racismo, SIDA…) tradicionalmente prohibidos en los mensajes publicitarios.
Además de este carácter crítico, las campañas de Toscani tienen una inusual función poética por cuanto busca sorprender y llamar la atención sobre la forma del mensaje. La función apelativa queda diluida (¿nos invitan estos anuncios a comprar ropa de esta marca?), la representativa apenas se intuye (¿qué significan estos anuncios? ¿qué información transmiten?). Por contra aparece la función expresiva: cada una de estas fotos muestra algo de la personalidad creadora de Toscani.
Estas características hacen que sus trabajos resulten originales, alejados de la publicidad convencional, aunque cada vez más agencias publicitarias siguen el criterio que inspira la obra de Toscani, que él mismo explicó en el libro Adiós a la publicidad: el publicista debe liberarse de los mensajes típicos y tópicos que aburren al público por reiterativos y previsibles, y apartarse del propio producto o marca. El anuncio no debe insistir en las virtudes del producto (de este trabajo se encarga el vendedor) sino en expresar la realidad como cualquier otro artista creador. La empresa, la marca, se convierten en patrocinadores de la obra publicitaria. Benetton patrocina campañas contra el racismo y a favor de la prevención sexual, de forma que se crea un vínculo ideológico o sentimental (no comercial ni consumista) entre la marca y los valores que plasma el artista publicitario.
De esta forma, el anuncio se separa del producto para asociarse a vivencias o situaciones de la vida real.
Podemos comparar este procedimiento a una colonización. El publicista explora una idea, sentimiento, problema o actualidad, crea imágenes propias sobre esto que la marca patrocina y difunde. Toscani “descubrió” el racismo como tema publicitario y Benetton lo colonizó. Desde entonces, las referencias sobre multiculturalidad o discriminación racial forman parte del territorio publicitario e imaginativo de Benetton.
Los publicistas se dedican por tanto a explorar nuevos temas o situaciones para crear campañas originales sobre ellas que pasen a formar parte de la marca que patrocina la campaña. No venden productos concretos sino escenas, vivencias, realidades.











